Según G. Watson, el 14% de la población adulta de su país (USA) padecía algún tipo de deformidad craneal (1971). Estas cifras rebaten por sí solas la creencia de que la plagiocefalia posicional antes del 1992 no existía, que se soluciona espontáneamente y que, por tanto, no hay que preocuparse. En la práctica diaria observamos contínuamente adultos con deformidades craneales. Muchos padres de pacientes que acuden a tratamiento se quejan de su braquicefalia o de su plagiocefalia y dicen que si pudieran también se tratarían.

Sterling K. Clarren (1981) asegura que el 10% de las plagiocefalias infantiles pueden persistir como una deformidad permanente.
En España sólo disponemos de un estudio prospectivo publicado sobre una serie de 186 recién nacidos sanos de un Centro de Salud (Panero,1999). En él se detectan 22 casos de plagiocefalias (un 11,8%) a la edad promedio de 2,6 meses. Durante el seguimiento (hasta los 4 años) todas las plagiocefalias se resolvieron a la edad promedio de 11,4 meses (rango 4-27 meses). La experiencia clínica que da el tratamiento diario de pacientes con plagiocefalia hace dudar mucho de dicha conclusión. Nótese que el criterio de inclusión y valoración de caso fue subjetivo, sin toma de medidas ni otros métodos de imagen y no se dice si el observador fue siempre el mismo.

No son tan diferentes los niños españoles de los australianos. Aquí más cercano a la realidad, más reciente y completamente objetivo es el estudio realizado (Hutchison, 2004) utilizando tomas antropométricas como criterio básico sobre un número similar de casos, 200 recién nacidos sanos a término, con los siguientes resultados:

PREVALENCIA PLAGIOCEFALIA Y BRAQUICEFALIA
INCIDENCIA Y EVOLUCIÓN DE 200 RECIÉN NACIDOS SANOS A TÉRMINO SEGUIDOS DURANTE 2 AÑOS *

Edad1,5 meses4 meses8 meses12 meses24 meses
Porcentaje16%19,7%9,2%6,8%3,3%

* Consideran caso + cuando el IC ≥ 93 (N: 80 ± 4) y la asimetría craneal ≥ 106%

Conclusión:

En una sociedad occidental avanzada que practica el decúbito supino desde hace muchos años con un alto grado de cumplimiento, un 3,3% de niños sanos llegan a los 2 años de edad con algún tipo de plagiocefalia y/o braquicefalia no curada. Nos gustará conocer la evolución de este porcentaje de pacientes en el futuro y esperamos que el grupo de Hutchison los siga de cerca.

Como crítica apuntamos aquí que si los criterios de inclusión como caso de dicho estudio no hubieran sido tan permisibles, estas cifras serían mucho peores.

Por ejemplo, Hutchison considera caso positivo de braquicefalia cuando el índice craneal es ≥ 93, siendo el índice craneal normal aceptado en todos los manuales de antropología y anatomía humana de = 80 ± 4. Precisamente los pacientes braquicefálicos con índice craneal entre 84 y 93 son los más abundantes y en el estudio de Hutchison queda un gran paquete de pacientes fuera de seguimiento, precisamente el más numeroso. En cuanto a la calibración de la plagicefalia, nosotros preferimos utilizar como referencia y valoración de la asimetría craneal cifras absolutas expresadas en milímetros y no criterios de proporcionalidad como el usado por Hutchison porqué si utilizamos criterios de relatividad se nos escaparán muchos falsos negativos. Es evidente que 15 mm. de asimetría a los 4 meses o a los 20 años no son proporcionalmente lo mismo pero nadie quisiera tener a los 20 un cráneo 1,5 cm. más aplastado de un lado que el otro.

Faltan estudios de seguimiento que den luz sobre la historia natural de la plagiocefalia a más largo plazo.

Otros datos interesantes aportados en el mismo estudio (con los defectos ya antedichos) permiten dar un pronóstico sobre la evolución de una plagiocefalia según edad al diagnóstico.

HISTORIA NATURAL. PRONOSTICO
PORCENTAJE DE PACIENTES QUE SIGUEN TENIENDO PLAGIOCEFALIA A LOS 2 AÑOS CUANDO LA TIENEN A LOS X MESES

Edad4 meses8 mese12 meses
Porcentaje12,8%33,33%46%

Un porcentaje tan alto (por la banda baja un 33 ‰) de recién nacidos condenados a sufrir plagiocefalia de por vida no es asumible.

Porqué todo paciente que llegue a los 2 años con plagiocefalia, braquicefalia, o escafocefalia sin resolver sólo puede optar a una solución quirúrgica.
Aparte de que no conocemos aún con exactitud como evolucionan los déficits funcionales constatados recientemente por Kordestani (2006) y no sabemos qué porcentaje de los mismos serán transitorios y qué porcentaje permanentes.

Una prevención tan simple como la combinación de tratamiento reposicionador y fisioterápico y un tratamiento ortopédico adecuado nos ayudarán en un futuro inmediato a mejorar estas cifras. Sin duda.

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