¡CAMBIALE DE POSTURA!
Por Alhelí Quintanilla
Dormir, dormir y dormir. Esa es la actividad favorita del recién nacido, que se pasa la mayor parte del día tumbado. Evita que permanezca siempre en la misma postura para que no se le aplane la cabeza. Y ejercita sus brazos y piernas.
Ni de lado ni boca abajo. La Asociación Española de Pediatría, siguiendo el ejemplo de su homóloga estadounidense, recomienda desde el año 2000 que se ponga a los bebés a dormir boca arriba, una postura que se ha demostrado muy eficaz para reducir el riesgo del Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante (muerte repentina muerte de un bebé menor de un año que ocurre de repente y de forma inesperada sin que se sepa por qué).
No te preocupes si el bebé tiene muchos mocos o regurgita a menudo, también hay que acostarle boca arriba, aunque ligeramente incorporado (eleva un poco la parte delantera de cuna o coloca un almohadón finito debajo de la sábana). Y si es muy movido e intenta darse la vuelta, podemos colocarle toallas enrolladas a cada lado que le hagan de tope. También existen en el mercado almohadas diseñadas para ese fin.
Cambia la posición de la cabeza
Los bebés tienen los huesos de la cabeza muy blandos y se le pueden achatar o deformar si la mantienen siempre en la misma posición. Esta asimetría craneal se denomina plagiocefalia posicional, cuya incidencia está aumentando en proporciones epidémicas desde que se aconseja que los bebés duerman boca arriba.
La plagiocefalia, término griego que significa ‘cabeza oblicua’, se produce por una presión constante ejercida en una misma región del cráneo y puede presentarse desde el nacimiento (niños prematuros, de embarazos múltiples, nacidos tras un parto difícil) o desarrollarse durante los primeros meses. Y casi siempre viene acompañada de una tortícolis congénita de origen desconocido.
Para prevenirla, basta con tomar una serie de sencillas medidas. En primer lugar, evita que tenga la cabeza siempre para el mismo lado: alterna izquierda y derecha cada vez que lo pongas a dormir. También puedes acostarle unos días en la cabecera de la cuna y otros en los pies y colocarle un móvil que irás cambiando de lado. Así lo incitarás a mover la cabeza y estimularás su curiosidad.
Puedes, asimismo, llamar su atención de uno y otro lado de la cuna. Cuando lleves al bebé en brazos, alterna el hombro izquierdo y derecho. Y no abuses de la sillitas portabebés, son muy prácticas, pero su uso se aconseja sólo para trayectos cortos, para los paseos largos, es mejor el capazo, en los que van estirados y duermen mejor.
Tiempo de barriguita
Cuando el bebé esté despierto y puedas vigilarlo, puedes ponerle boca abajo un ratito, uno o dos minutos al principio, tiempo que irá aumentando según se hace mayor. Es lo que se denomina en inglés “tummy time”, es decir “tiempo de barriguita” , necesario no sólo para prevenir un aplanamiento de la cabeza, sino importante para el desarrollo neuromuscular del bebé, ya que refuerza cuello, hombros y brazos y su equilibrio y coordinación.
Para empezar, basta con colocarlo sobre el pecho del adulto, que estará sentado, un poco reclinado. Según se haga mayor, el bebé intentará levantar la cabecita para curiosear. También se le puede colocar una toalla enrollada debajo del pecho, colocando los brazos sobre ella y poniéndose delante con algunos juguetes para llamar su atención.
Su primera gimnasia
Los recién nacidos tienden a encogerse en posición fetal, así que también es conveniente estirar sus brazos y piernas de vez en cuando: favorecerás la actividad muscular y evitarás que se le duerman las extremidades, algo habitual debido a la inmadurez de su sistema circulatorio. El baño y los cambios de pañal son momentos perfectos para realizar ejercicios de pedaleo y estiramiento, especialmente recomendados para bebés prematuros, ya que incrementan su apetito y reducen el riesgo de atrofiamiento (es atrofia) muscular.
Ojo al tumbarle y levantarle
Aunque son menos frágiles de lo que parecen, hay que tener cuidado al echar y levantar un recién nacido en la cuna para que no se asuste y no tenga una desagradable sensación de vértigo. Hay que hacerlo despacito y sujetándole bien la cabeza y las manos con una de las manos y la parte baja de las espalda, el culete y las piernas con la otra.
Las ventajas del “tiempo de barriguita”:
* Por Joan Pinyot, cirujano pediátrico y director del centro médico Cranial Tehcnologies Inc. en España.
El bebé puede tener plagiocefalia si:
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